Nuevas formas de manipulación política de la opinión pública (Por Alejandro Rodríguez Lorenzana)

La política ha surgido en las sociedades como un instrumento de mediación y como búsqueda de soluciones consensuadas. Se identifica con aquella práctica cuya función es gestionar, resolver conflictos colectivos y generar coherencia social. Sin embargo, la evolución del concepto de política ha sido sometido a muchos cambios a lo largo de su historia. La función primigenia de la política se ha transformado. A continuación se realizará un repaso breve de la historia de la política que servirá para analizar de forma aplicada ejemplos de manipulación de la opinión pública a través del poder político. Pero antes, lancemos la pregunta que esta nota de investigación pretende responder: ¿han surgido en los últimos tiempos nuevas formas de manipulación de la opinión pública a través de la política? En caso afirmativo, ¿cuáles son?

Breve recorrido histórico

En el mundo clásico Aristóteles comenzó a establecer la política como ciencia. Define al hombre como animal político y como animal social. Por lo tanto se infiere que la política es una actividad innata al ser humano. Esta concepción cambia en la edad media, Tomás de Aquino otorga a la política un sentido religioso desde los supuestos del cristianismo.

Al comienzo del renacimiento en el siglo XVI, Maquiavelo presenta los primeros trazos de la política moderna en la que el estado es la principal forma de organización política y con un estructura ciertamente jerarquizada. Ya en el siglo XIX se inicia el proceso de democratización del Estado. En este tiempo, después de haberse producido la Revolución Francesa de 1789, se establecen bases de convivencia en la que se reconoce a los ciudadanos y sus derechos como tal. Finalmente, con la creación del Estado de Bienestar, el propio Estado interviene en mayor medida en la política ya que ésta se presenta como el instrumento del Estado para llevar a cabo la voluntad popular.

Por lo tanto, la política se ha ido introduciendo en la sociedad como un elemento cada vez más importante e influyente de ella hasta el punto de condicionar las formas de vida, de conducta y los estilos de vida. Este poder actual de la política ha atraído numerosos intereses por controlarlo y servirse de ello para fines privados. La lucha por conseguir el poder se hace visible en una democracia con los partidos políticos. Estos establecen un campo de juego (la campaña electoral) en el cuál, a través de un programa político, pretenden atraer el voto de los ciudadanos y ser elegidos como gobierno, como poder ejecutivo.

Tradicionalmente, los políticos se aseguraban la obtención de votos a través del conocimiento personalizado de su electorado y de la elocuencia discursiva. Se elaboraban discursos a partir del conocimiento de los gustos, las opiniones y las emociones de la población como votantes potenciales. Ahora la comunicación política se focaliza en ciertas estrategias basadas en la segmentación de los votantes en diferentes categorías para lanzar mensajes especiales a cada uno de estos segmentos. Para ello también se utiliza metodología psicográfica: esta metodología, también llamada “estilos de vida” busca identificar y agrupar a los consumidores en base a su similitud en valores, actitudes, intereses y opiniones. Se desarrollan pues, técnicas de investigación, planificación, gestión y comunicación que se utilizan en el diseño y ejecución de acciones estratégicas y tácticas por un determinado partido político ya sea en campaña electoral o como parte de un plan de difusión institucional o gubernamental. Esto es lo que se denomina marketing político.

El marketing político se puede comparar en cierto modo con la publicidad comercial o, en términos generales, con la comunicación persuasiva. Respecto a este tema, Cialdini (2007) propusó 6 principios de la comunicación persuasiva que quiero señalar brevemente y clarificarlos con algunos ejemplos en relación al marketing político:

    • Principio de reciprocidad.

Relacionado con este principio están las técnicas de marketing político dedicadas al merchandising. Cuando se hacen bolígrafos, gorras e incluso se regalan bocadillos y se conduce en autobús a los votantes al colegio electoral correspondiente. Se genera una especie de desequilibrio que según el principio de reciprocidad debe ser ajustado de alguna manera y el votante concede su voto.

    • Principio de coherencia.

Este rasgo de personalidad tan valorado solo será evocado por un determinado partido político a aquellos que ya le votaron en anteriores ocasiones o aquellos que poseen una posición ideológica cercana a la que el partido pretende representar.

    • Principio de aprobación social.

Es también un recurso utilizado en el marketing político. Se utilizan figuras que representan el éxito o el ejemplo de un estilo de vida perfecto para afianzar la idea en el electorado de que una opción política determinada es la correcta y que todos en su mayoría lo creen así. Aún más claro se ve la utilización de este principio de persuasión cuando los partidos muestran que el suyo es el partido de “la gente” de “la mayoría” y se utilizan eslóganes incluyentes como “súmate al cambio” o “todos remamos en la misma dirección”.

    • Principio de la simpatía.

Es un principio muy utilizado en política para aumentar el carisma de los candidatos político o mejorar la imagen del partido. Existe varios ejemplos: cuando G.W.Bush ganó frente John Kerry en las elecciones de EE.UU. en 2004. Bush resultó un estadounidense cercano, directo y medio comparado con John Kerry. En las última selecciones generales estadounidenses el actor y director Clint Eastwood hizo campaña a favor de los republicanos, era una estrategia para cambiar la imagen y mejorar la simpatía que podía generar un partido con un candidato poco agradable para la mayoría de estadounidenses como era Mitt Romney.

    • Principio de autoridad.

Se utiliza en política destacando los méritos profesionales o académicos del candidato de un partido determinado o para defender la mala gestión de un gobierno se exalta el poder y la capacidad que posee el Presidente del Gobierno para hacer ver que debe tener razones importantes para hacer lo que hace (que “sabe lo que hace”) por el hecho de desempeñar un puesto importante.

    • Principio de la escasez.

Se aprovecha este principio en marketing político acentuando la oportunidad que el votante tiene de actuar (a través de su voto) en la vida política y el futuro del país. Eslóganes como “de ti depende” o “es nuestra oportunidad” pretenden crear en el votante una sensación de oferta limitada y escasa que solo podrá aprovechar votando al partido que se anuncia el día de las elecciones.

En relación a esto, surge una cuestión ¿estas técnicas de persuasión son propaganda? ¿el marketing político es propaganda? Pues lo cierto es que es difícil responder a estas preguntas y todo depende de la base de la que partamos al hablar del concepto de propaganda. Algunos autores entienden la propaganda como persuasión organizada. Es señalada como bastante neutra y válida esta definición de Violet Edwards en 1938:

“Propaganda es la expresión de opinion o accion por individuos o grupos con el objetivo deliberado de ejercer influencia con ello sobre las opiniones o acciones de otros individuos o grupos con relación a unos fines determinados”

Normalmente, a la propaganda se le atribuye un sentido peyorativo, en el sentido de que no transmite verdades. El mensaje que transmite la propaganda puede ser verdadero o falso, si es que poseemos la objetividad necesaria para poder determinarlo de esta forma, eso es indiferente. Lo importante es que la propaganda trata de convencer a alguien o a algunos para que piense de una manera determinada o actúe de una manera determinada. En relación a esto, es interesante destacar el estudio que realizaron Alberto Penadés e Ignacio Urquizu acerca de “las televisiones y el sesgo político en la opinión pública”. Dicho estudio (Penadés; Urquizu: 2011) defiende, con datos basados en encuestas del CIS, que hay diferencias significativas de opinión entre los ciudadanos que eligen distintas televisiones para la información política. En parte, estas diferencias provienen de que los medios se eligen por los individuos y ello puede depender de su afinidad ideológica. Pero estas diferencias se retroalimentan por las influencias de los medios en el espectador. Se destaca pues que “la opinión política de los ciudadanos varía notablemente en función de la televisión que utilizan para informarse”.

De esta manera nos adentramos en la relación de los medios de comunicación y la política. Los medios de comunicación poseen la capacidad para influir directamente en la opinión pública ya que desde ellos se gestiona la difusión de noticias a nivel local, estatal y global. Si atendemos al mencionado estudio acerca de la influencia de la televisión en la opinión pública por medio de un sesgo político obviamente confirmaremos la televisión como un instrumento de manipulación política de la opinión pública. Sin embargo, las formas de manipulación de la opinión pública son variadas y extensas. Alejandro Pizarroso (2008) expone un ejemplo de la propaganda oficial norteamericana, lo que ellos llaman la guerra global contra el terrorismo, en relación a la intervención militar en Irak de la Coalición Multinacional capitaneada por EEUU en 1990:

.En octubre de 1990, una adolescente de 15 años testificó públicamente en una sesión del Congreso de Estados Unidos que debía dar luz verde a la intervención en Irak. Iba a ser una de las mayores mentiras de esa guerra para movilizar a la opinión pública norteamericana. Ante las cámaras, la joven afirmó entre lágrimas, que cuando los iraquíes llegaron al hospital de Kuwait habían sacado nada menos que 312 niños prematuros de las incubadoras y los habían arrojado al suelo para incautarlas y trasladarlas a Bagdad. La noticia dio la vuelta al mundo. Cuando después de la guerra el periodista John Martin, de la cadena ABC, entrevistó a médicos y enfermeras de ese hospital, nadie conocía a la joven Nayirah. Todos negaron la historia de las incubadoras. La joven que declaró ante el Congreso, no sólo no era enfermera de aquel hospital, sino que resultó ser la hija del embajador de Kuwait en Washington, Saud Nasir Al Sabah. Su falso testimonio había sido cuidadosamente preparado y ensayado por una de las principales firmas internacionales de relaciones públicas: Hill & Knowlton.

Así pues, un aspecto esencial de la propaganda se refiere a la desinformación, al uso de la mentira como instrumento de persuasión de masas. Desinformar se define como “dar información intencionadamente manipulada al servicio de ciertos fines” y, en su segunda acepción, como “dar información insuficiente u omitirla”.

La manipulación política de la opinión pública en lo básico es el uso de la propaganda. Las nuevas formas de manipulación política se basan en esto, al igual que las antiguas, pero la globalización ha implicado en las última décadas la sintetización y mayor poder de control sobre el espacio y el tiempo, de manera que los movimientos y las acciones son más rápidos, baratos y sencillos de llevar de a cabo. Además las conexiones entre personas, grupos, instituciones, organizaciones de cualquier tipo o incluso estados se han transformado en interconexiones interdependientes que se desarrollan a nivel global, a lo largo de todo el orbe. Este proceso ha sido posible en gran medida por los avances en el campo de las telecomunicaciones (en especial internet) y también las innovaciones en los transportes (Linda García, 2002). La globalización es clave porque la propaganda ahora es capaz de llegar a un número mayor de individuos, sin un costo excesivo (incluso sin costes) y se puede realizar de manera continuada.

Se puede enmarcar internet como ejemplo clave de la modernización de la propaganda y los instrumentos de manipulación política. En la red virtual se conectan millones de personas desde puntos lejanos y al mismo tiempo. Las redes sociales virtuales como Facebook o Twitter ofrecen espacios perfectos para la propaganda, la manipulación y, en general, la publicidad de todo tipo. Casos como el que desvela el artículo que ahora citaré de El País abren hueco a la desconfianza:  Quieren parecer más populares de lo que son, incrementar su número de seguidores en Twitter, convertir a sus fans de Facebook en legión. En la Red, encontrar atajos para esta misión no resulta complicado. Ni caro: por 29 dólares (22 euros), cualquiera puede comprar 1.000 seguidores en un abrir y cerrar de ojos. “Comprar seguidores de Twitter ayuda a que miles de seguidores estén informados acerca de tu producto o servicio en tiempo real”, reza el texto promocional de una de las múltiples empresas que ofrecen seguidores en Internet.”

Por lo tanto, sí, hay nuevas formas de manipulación política de la opinión pública. Se han desarrollado con el cambio social que se está produciendo hacia la postmodernidad o “modernidad tardía”. Esta época es, seguramente, la que ofrece más posibilidades para elaborar estrategias de propaganda política. Los canales para ello son numerosos (televisión, radio, prensa, internet, etc…) y con mucho potencial para ejercer maniobras de manipulación. El cambio social también ha influido en la diversificación de los instrumentos de manipulación ya que ahora el mensaje de los políticos se fragmenta y se dispersa entre los grupos diferentes que existen en la sociedad. Esta es la era de las telecomunicaciones, esto implica ventajas y riesgos. La propaganda política es uno de estos riesgos.

BIBLIOGRAFÍA:

– CIALDINI, Robert.Influence: the psychology of persuasion. 2007: Harper Collins

– GARCÍA, Linda. Global Networks Linked Cities. 2002: New York, London. (Cap 1 of part 1: The Architecture of Global Networking Technologie).

– PIZARROSO QUINTERO, Alejandro. Justificando la guerra. Manipulación de la opinión pública en los conflictos más recientes. 2008: Universidad Complutense de Madrid.

– Alberto PENADÉS e Igancio URQUIZU. Las televisiones y el sesgo político en la opinión pública. 2011: Fundación Alternativas

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/04/20/actualidad/1334932732_173498.html

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9 comentarios

  1. Míriam Álvarez · · Responder

    Estoy totalmente de acuerdo con el hecho de que existen nuevas formas de manipulación de la opinión pública. Además, para la manipulación, la desinformación es clave en tanto que cuanto menos sepamos de un tema, más fácil es que seamos persuadidos y “manejados”. De ahí que sea una gran ventaja la posibilidad de llegar a la información sobre cualquier tema a través de la televisión y, en mayor medida, internet. Por eso, ha sido fundamental el desarrollo de estas nuevas tecnologías y, sobre todo, de esas redes sociales, que facilitan que conozcan nuestro comportamiento, ideas, intereses e incluso las intenciones políticas.

  2. Antonio Liebana · · Responder

    La desafección política surgida por la labor de los medios de comunicación en el desprestigio de la política y utilización de esta como espectáculo origina una democracia de la audiencia, con partidos atrapalotodo que se personalizan en actores políticos concretos y que luchan en los mass media por ganar el concurso de popularidad. Esto convierte a la democracia en un show, que alimenta la vida post moderna de los individuos desligados a cualquier dogma o creencia fuerte,que aunque la tuvieran, al ser dinámica y volátil, en unos días o meses podria cambiar de un extremo a otro.

  3. Fran Villamil · · Responder

    Yo no sé hasta qué punto ha cambiado tanto la “manipulación” de la opinión pública. Si es cierto que hay nuevas plataformas, nuevos medios y, en general, nuevas posibilidades para transmitir un mensaje a muchas audiencias. Pero de ahí a decir que esta es la época que “ofrece más posibilidades para elaborar estrategias de propaganda política”, o que los medios de comunicación convierten a la democracia en un show,… es irse un poco más allá.

    Ni siquiera pienso que la democracia fuese posible sin medios de comunicación. Antes de ellos, simplemente no había. Y manipulación y engaño los ha habido siempre. Hoy llegan a más gente, sí. Pero también hay más posibilidades de contrastar información, de consultar varias fuentes o de conocer la verdad, si es que la hay.

    Todo esto recuerda al discurso apocalíptico sobre los medios de comunicación, y la realidad tampoco es así. Son plataformas nuevas, pero quienes los usamos somos los de siempre.

  4. Carlos García · · Responder

    Yo estoy de acuerdo con el último comentario. Es cierto que surgen nuevas plataformas, e incluso nuevas estrategias de manipulación dirigidas por expertos en comunicación y publicidad, pero aún así todas estas plataformas nos sirven para estar más informados. Puede que con los nuevos medios de comunicación y las nuevas estrategias sea más fácil manipular al que no se informa, pero el individuo informado lo tiene mucho más fácil ahora, pudiendo consultar diversidad de medios.

  5. L.I. Celorio · · Responder

    Hoy más que nunca observamos un vinculo estrecho entre medios de comunicación y política, y como bien describe la nota de investigación los medios son la herramienta que usan los actores e instituciones políticas para difundir sus mensajes e ideas. De acuerdo con la nota el significado de hacer política ha evolucionado con el pasar de los años, y la forma de llevarla a cabo ha sufrido cambios que no siempre se consideran positivos.
    Cada vez más se relaciona la política con la manipulación de la información, denominada de forma muchas veces simplista “propaganda” que no siempre significa que la información proporcionada sea falsa; más bien se cuenta lo que se debe decir de forma propicia para promover una actitud favorable a nuestra causa en el interlocutor.
    Lo que hay que tener en cuenta que las redes informativas se han expandido de forma imaginables en otros tiempos; el mundo virtual permite no sólo acceder a la información, sino también transmitir datos e información al instante. Y es obvio que políticos e instituciones aprovechen estas nuevas herramientas a la hora de hace política, al fin y al cabo quien controla la información tiene el poder; viviendo en la sociedad del conocimiento que vivimos. ¿Quien más, si no la política puede echar mano al poder de esa forma?

  6. Alejandro · · Responder

    La nota de investigación no discute si la manipulación política es efectiva o no, el hecho objetivo de que existen más canales, y multidireccionales, que nunca para la manipulación es una simple afirmación del desarrollo de las telecomunicaciones. No solo hay más canales para desinformar, también ofrecen mayor posibilidad de informarse pero la relación es asimétrica. Los receptores no poseen la misma capacidad de control sobre dichos canales y lo que resulta es una minoría sobre informada y una mayoría poco informada porque su atención ha sido canalizada a ciertos campos de información. Y esto es obvio, lo vemos en todos los medios de información, no hay nada que el individuo (con conocimiento de causa) pueda aceptar como real y verdadero porque el posicionamiento es sistemático. Eso ocurría antes y ocurre ahora, pero los altavoces son más numerosos y el volumen es global.

  7. Hugo González · · Responder

    ¿Existen nuevas formas de manipulación de la opinión pública? Sí, sin duda. Pero si nos centramos en el posible impacto que pueden tener éstas en relación con la posibilidad que otorga la red de mantener casi tan informados como quieran a los internautas, yo creo que su importancia relativa cae a niveles mucho menos relevantes que los alcanzados, en relación con la manipulación de opinión pública, por parte de los medios de comunicación tradicionales.

    Según mi modo de entenderlo, esto es así porque para informarte en Internet tienes que ser tú quien vaya tras esa información y, una vez que la hayas encontrado, leerla. Sin embargo, en la televisión o en la radio la información fluye únicamente en una dirección y lo único que hay que hacer es escucharla. Y , dada la distinta intencionalidad a la hora de encontrarse con la información y que siempre es más cómodo escuchar una información que leerla, considero que la manipulación de la opinión pública por parte los medios de comunicación tradicionales tiene un mayor impacto que la llevada a cabo a través de Internet.

  8. Antonio Pane · · Responder

    Hoy en día, tras una transición hacia regímenes democráticos, ya no se trata de propaganda o de prohibición de los usos político como fue el caso en las varias dictaduras y regímenes totalitarios del siglo XX. Ahora se trata ante de todo de una desinformación clara de los propios medios de información. Las formas de influencia y manipulación política son cuatro: el poder (con recurso final a la fuerza); el control social (que supone normas de conducta aceptadas); la fascinación (que es un ascendiente por sugestión) y por ultimo: la manipulación. La manipulación se caracteriza por ser oculta (los manipuladores tratan de que los manipulados no se den cuenta de las presiones que reciben). Es, por lo tanto, ilegítima y no usa sanciones. Los desarrollos de las ciencias del hombre han ampliado mucho, en sus aplicaciones técnicas, las posibilidades de manipulación, entendida como creación deliberada en otros (sin que ellos lo adviertan) de predisposiciones a recibir y aceptar ciertos mensajes y no otros, o a reaccionar de determinadas maneras ante los estímulos que les son proporcionados.

  9. Violeta Arnau · · Responder

    En los comentarios del artículo se cuestiona si realmente ha aumentado la manipulación o se ha hecho más efectiva con el aumento de medios a través de los cuales recibir información. Estoy totalmente de acuerdo con el artículo. Cierto es que ahora es más posible contrastar información y acceder a canales alternativos donde comparar y cerciorarse. Sin embargo, ¿quién accede a esos canales?, la oportunidad de hacerlo existe, pero ¿realmente la población hace uso de dicha oportunidad? Coincidiremos en que informarse implica una inversión de tiempo y recursos (no tanto económicos como culturales) y habría que estudiar cuántas personas se informan realmente contrastando y comparando las informaciones y recurriendo a los canales alternativos.
    Por lo que, aunque exista la oportunidad, se ha de educar para poder explotarla, y aun así existirán grandes grupos que seguirán recurriendo a los medios tradicionales como la televisión, por su facilidad y comodidad.

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