Medios de comunicación y conflicto vasco (Por Violeta Arnau Gisbert)

“Sustituyamos la lógica de la confrontación por una lógica de la paz” (Xavier Giró)

20 de octubre de 2011: ETA hace un comunicado informando de su decisión de cese de la lucha armada. Los espectaculares resultados electorales de EH Bildu en las elecciones autonómicas de 2012 fueron la confirmación definitiva de que la izquierda abertzale podía llegar más lejos con los votos que con las balas (Sánchez Cuenca 2013).

Sin embargo, y como afirma Ignacio Sánchez Cuenca, profesor de sociología de la Universidad Complutense de Madrid, ante esta situación, el gobierno de Mariano Rajoy adopta una actitud totalmente inmovilista e incluso pone trabas a uno de los mayores problemas que ha presentado nuestra democracia desde el momento de su proclamación. Elevando el listón de exigencias en vez de buscar vías de diálogo y el alcance de una situación ordenada que acabe con la banda terrorista de una vez por todas.

No solo no se han acercado los presos al País Vasco, sino que se ha bloqueado la vía Nanclares de reinserción, se ha presionado a Noruega para que expulse de su territorio a los líderes de ETA que estaban en contacto con la Comisión Internacional de Verificación y se está haciendo todo lo posible para que el pleno del Consejo de Europa no tumbe la cuestionable doctrina Parot.

Sin embargo, esta actitud para con la banda terrorista ETA y con el conflicto vasco en general, no se trata de un hecho novedoso, y el papel de los medios de comunicación ha tenido mucho que ver. El objeto de esta nota de investigación es precisamente tratar la forma en la que los media han participado de este conflicto.  Cómo se han posicionado y de qué manera esto ha supuesto un elemento de bloqueo al acercamiento y la búsqueda de soluciones.

Los medios de comunicación deben describir e interpretar la realidad social; actúan, como sabemos, como un “espejo” de dicha sociedad y son creadores de la opinión pública, establecen temas de debate en la agenda política y a su vez, son los portavoces de dicho sistema político. Canalizan, amplían o diluyen las demandas sociales y políticas promoviendo o desactivando la participación y la acción, por tanto, si bien es cierto que los medios de comunicación no resuelven por sí solos los conflictos, pueden ayudar positivamente a la búsqueda de soluciones. Ayudando a comprender dichos conflictos, se promocionan iniciativas pacíficas. Y esto es precisamente lo que no han hecho los medios de comunicación con el conflicto vasco.

Como dijo Eduard Vinyamata, experto en conflictología y mediación, “Los conflictos como las enfermedades nos indican que alguna cosa está sucediendo, y que, a lo sumo podemos retrasar pero no impedir”. A gran parte de la población española  le cuesta asumir la realidad específica de España y la caracterización plurinacional de este Estado. Quizá si el problema se hubiera tratado antes o de una forma diferente, nos hubiéramos ahorrado alguna de las 829 víctimas de ETA.

Ocurre con demasiada frecuencia que la crueldad intrínseca del conflicto impide cuestionarlo con serenidad y espíritu crítico  y es precisamente función de los sociólogos superar esta barrera, y de los medios de comunicación hacer llegar a la sociedad en general dicho panorama. En 2001 el periódico francés Le Monde, editorializaba sobre el conflicto vasco (Le Terrorisme Basque) condenando la violencia de ETA y agradeciendo la colaboración policial entre ambos estados, pero añadía: “Carece de sentido que los medios españoles caigan en la tentación de imponer una lectura de la situación que ignora que más del 50% de los electores del País Vasco español votan a favor de la autodeterminación. Hacer callar al separatismo, como pretenden algunos medios, no facilita la desaparición ni la solución de dicho problema. Y evocar dicho separatismo no atenúa de manera alguna la condena al terrorismo de ETA”.

Así pues, los medios de comunicación españoles, siguiendo la línea que ha mostrado el Estado y el Ministerio de Interior, han negado la existencia de un conflicto político, identificando reivindicaciones políticas con terrorismo o nacionalismo con antidemocracia.

Esto se refuerza con las caricaturas periodísticas que se han llevado a cabo en los medios. La mofa y la ridiculización (no sólo en secciones de opinión) avivan la llama de la incomprensión, así por ejemplo, la revista Tiempo, publicó sobre Ignacio Múgica Garmienda que “su mayor afición era matar gatos” y la revista Cambio 16 dijo sobre Txomin Iturbe Abásolo “después de una larga fase en que no tenía los éxitos con las mujeres que ahora parece disfrutar debido a su cargo como jefe de ETA militar”.

Este tipo de publicaciones ridiculizan la situación social del País Vasco, deslegitimándolo frente al resto del Estado Español. Pero no olvidemos la influencia de los medios de comunicación masivos en la sociedad y cómo esta mofa genera actitudes de confrontación en vez de la búsqueda de diálogo y encuentro de posturas, en palabras de Bourdieu (1997:128) “A priorizar el combate sobre el debate”.

Resulta excepcional la confrontación y certificación de fuentes con alta carga emotiva o conflictiva. Un ejemplar del ABC (1-3-2000) llevaba en portada el siguiente titular: “ETA cuenta con seiscientos pistoleros, dirigentes y colaboradores repartidos en tres continentes” y en las páginas interiores se reproducía un listado con nombres, apellidos,  pseudónimos y refugiados vascos repartidos por todo el mundo, muchos de los cuales no tenían nada que ver con ETA.

La desinformación o menosprecio de las manifestaciones por el acercamiento de presos es otro de los mecanismos llevados a cabo por los medios de comunicación, así como la silenciación de los maltratos.

Por ejemplo, el sonado caso que llevó a cabo el periódico El Mundo. En su publicación del 27 de agosto de 2011, muestra una foto de una manifestación de la izquierda Abertzale, donde se muestra una pancarta en la que se lee: “ETA”. Sin embargo, dicha imagen era tan solo una parte de dicha pancarta cuyo mensaje entero en realidad era: “Imposaketarik Ez. Nazioa Gara” que traducido al castellano significa: “No a las imposiciones, somos una nación”.

Relativo a los maltratos, Theon van Boven, relator de la ONU para la tortura, solicitó acudir a España debido al abundante número de denuncias de tortura recibidas, 110 en 2002. El 6 de febrero de 2004, en su informe expreso que a pesar de que los malos tratos por parte del Estado no eran sistemáticos, podrían ser prácticas “más que esporádicas e incidentales”. Aconsejó que para aumentar la credibilidad de las autoridades, se debería eliminar el régimen de incomunicación al que son sometidos los miembros de la banda detenidos o la grabación en video de los interrogatorios. Estos consejos fueron rechazados por el Gobierno Español. En mayo de 2008 se produjo una nueva visita, esta vez de Martin Scheinin cuyas conclusiones fueron las mismas que la vez anterior así como las mismas recomendaciones.

Las informaciones, tesis y versiones que se presentan a través de los medios de comunicación, en gran parte de los casos, nacen  exclusivamente del Gobierno y el Ministerio de Interior, sin verificaciones y contrastes alternativos.

Como caso esclarecedor, el 16 de enero del 2001, se procedió a la destitución del director de la cadena autonómica de Telemadrid por aquel entonces, Silvio González, por la difusión de un reportaje titulado “Los caminos de Euskadi” en el que se difundían los puntos de vista de la práctica totalidad de los dirigentes políticos vascos, incluyendo Arnaldo Otegui, portavoz de Herri Batasuna. Esta última provocó un alto revuelo, ya no tanto por lo que dijo, sino por el mero hecho de ser difundidas. Silvio González señaló que consideraba que desde el punto de vista informativo el tratamiento que se le dio al conflicto vasco fue “impecable”. Defendiendo que su única intención fue que los madrileños tuvieran conocimiento “sin añadir juicios de valor” de las opiniones de todas las partes que tienen algo que decir sobre la situación política y social en Euskadi. Ante esto se repitió el argumento esgrimido ya en ocasiones anteriores por el Ministerio de Interior “Ante el terrorismo, no cabe neutralidad”.

Es cierto que investigar el conflicto vasco por parte de la prensa, es un trabajo ingrato y difícil, además del riesgo que ha podido conllevar. Sin embargo no se han tomado posturas humanizadoras  ni se han pensado cauces de diálogo. La colaboración informativa con el gobierno ha proporcionado una visión única, y nada plural del suceso en toda España, a excepción del País Vasco, donde la cercanía del conflicto, la pluralidad ideológica de los medios así como los procesos de socialización en el epicentro del conflicto han generado una opinión pública con una complejidad mucho mayor.

Quiero recalcar mi rechazo total y absoluto a  las actuaciones violentas y lucha armada que se ha llevado a cabo por parte de la banda terrorista ETA. Que no se malinterprete la tesis de esta nota de investigación; es precisamente por eso, por mi rechazo a la violencia, que considero que una actuación por parte del Estado Español y de los medios de comunicación más favorable al debate hubiera sido mucho más útil para nuestro país y para las familias de las víctimas del terrorismo.

Me gustaría recoger la cita de Albert Einstein en la que sostiene que “Un problema sin solución es un problema mal planteado”, y una información más neutral y completa donde se tengan en cuenta los puntos de vista de todas las partes en conflicto, se busque el entendimiento y se esté abierto al debate, nos proporcionará un espacio con mayor calidad democrática y mejor convivencia social.

Referencias: 

Idoiaga.P y Ramírez.T. Al filo de la (in)comunicación. Prensa y conflicto vasco, Editorial Fundamentos. 2002

– Bourdieu, P., sobre la televisión, Barcelona, Anagrama, 1996.

– Bustamante, E.”La concentrción mediática en España” En Le Monde de diplomatique (de.española), nº 73, pag.2, Madrid.

– Sánchez Cuenca. I. ETA y el espíritu de la Transición. El País. (13.abril.2013) http://elpais.com/elpais/2013/04/16/opinion/1366140311_450200.html

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6 comentarios

  1. Alejandro · · Responder

    Creo que es muy cierto lo que dices acerca de los medios de comunicación españoles y su forma de tratar el conflicto vasco. Tiempo atrás realicé un trabajo que trataba el tema del foto-reportaje y cómo se puede utilizar la imagen para conducir la forma de pensar hacia la visión que se pretende dar. Encontré varios ejemplos de esto relacionados con manifestaciones en favor de la autodeterminación. Un ejemplo que recuerdo es un reportaje del ABC en el que se ve una manifestación y una pancarta que reza ” Imposaketarik ez! Nazjoa gara” (No imposiciones, somos una nación). En el mismo reportaje se ve otra foto en la que toman solo tres letras de la pancarta dando el efecto de que llevan una pancarta que pone ETA. El pie de página pone “los abertzales toman Bilbao”. Es por eso que se ha generado un odio irracional hacia el pueblo vasco y sobre todo incomprensión.

  2. Alejandro · · Responder

    Disculpad, el periódico no es ABC, sino El Mundo.
    En esta página podeis ver la foto. http://foro.desiertoslejanos.com/viewtopic.php?id=1528

  3. Míriam Álvarez · · Responder

    Personalmente, me gusta tu afirmación de que si los medios de comunicación no resuelven los conflictos, pueden ayudar positivamente a la búsqueda de soluciones. Los medios de comunicación por sí solos, debido a la pluralidad, podrían provocar un mayor caos en el conflicto; por ello, se tienen que orientar para colaborar a la hora de encontrar esas soluciones.
    Además, estoy de acuerdo contigo en ese rechazo total al terrorismo y a la violencia. Los conflictos hubieran sido diferentes de haberse enfocado de una forma distinta en el país. De ahí que los medios de comunicación puedan ser también una herramienta estupenda para la desaparición de los conflictos. Habría que mostrar con claridad cómo está el panorama, aceptar y afirmar el conflicto político.

  4. Fran Villamil · · Responder

    Estoy totalmente de acuerdo contigo en que los medios de comunicación han adoptado una postura muy perjudicial para la resolución del conflicto vasco. En concreto, creo que lo que han hecho es empujar a la opinión pública a pensar sobre ETA como una organización criminal, y no tanto como la cristalización de un problema político-social.

    Obviamente, el hecho de que ETA esté relacionado con un problema político no es razón para justificar los actos violentos, pero tratar a los terroristas como simples criminales que buscan únicamente causal dolor no lleva a ningún lado. El terrorismo vasco no fue más que una manera de hacer política con consecuencias muy tráficas, y en ese sentido la manera de solucionarlo (y de evitar más muerte) tenía que pasar, necesariamente, por la arena política. La negociación y la cesión eran partes fundamentales de esa resolución.

    En ese proceso, es cierto, los medios de comunicación favorecieron mucho a quienes quisieron conseguir ganancias electorales a costa de las muertes.

  5. estoy de acuerdo contigo Violeta, que los medios podrían ser reductores de conflictos. Como sabemos, muy a menudo, los medios de comunicación especialmente los de masas tienen relaciones particular con el poder central así que sirven los intereses del poder, que no es de dar una visión sobre las reivindicaciones regionalistas y autonomistas,
    . Pero también la gente , española en general , debería esperar un tratamiento diferente de las reivindicaciones y cargarse de informar con un enfoque diferente. Podemos esperar que Internet permitiría un surgido de voces porque la violencia empieza donde no hay más las palabras, así que si la gente, vasca puede expresarse y crear nuevos medios, Internet podría jugar el papel de un espacio publico y por lo tanto reducir el conflicto en su sentido violento.

  6. Nathalie · · Responder

    Es en casos como el problema vasco en el que se ve la facilidad que tienen las personas para ser prejuiciosas y hablar de temas en los que no tienen una opinión formada sino inducida en parte por los medios de comunicación. Por lo que he podido aprender en estos meses aquí en España, gran parte de personas habla de estos problemas sin nisiquiera haber estado allí o conocer gente de esta comunidad. Yo conozco a gente vasca que piensa de maneras diferentes. Uno, por ejemplo, defiende la persecución y actuaciónes de la Policia hacia los terroristas, argumentando que su causa es perdida y no apoyada por la mayoría de vascos. Otra, en cambio, defiende que los vascos tienen una identidad propia que no sólamente no es escuchada sino también aplastada por los medios de comunicación españoles y la opinión pública, como habla Violeta en este artículo. Creo que estas dos posturas reflejan que este conflicto tiene una solución difusa y que sólo se alcanzará si ambas partes ceden en sus argumentos.

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