La imagen de los ancianos en la televisión (Por Eleonora Resta)

Este trabajo se concentra en  la figura de los ancianos que encontramos en un número cada vez creciente en la sociedad contemporánea.  Lo que voy a analizar es la relación que ha surgido entre los nuevos medios de comunicación, concentrando la atención en la televisión, y las personas de edad superior a los 65. Con ello se pretende analizar la imagen que los medios crean de los mayores, como los ven y como los “ venden” a través de la televisión, por ejemplo en la publicidad y más en general en las programaciones.  

La edad media de la población europea cambiará muchísimo en los sucesivos años: esto es lo que se dice en las numerosos estudios publicados por la Union Europea sobre el envejecimiento demográfico.

En el 2060 la población total de Europa será un poco más alta de la actual, 517 millones frente a los 502 millones de 2010, pero, a esto se debe añadir el hecho de que más del 30% de las personas tendrá más de 65 años: esto significa una extensión de la vida de la gente y al mismo tiempo que la población entre 15 y 65 años, en edad de trabajo, bajará del 67% hasta el 56%.

Por primera vez en la historia de España, como de otros países, se puede decir que cuatro generaciones coexisten. En el siguiente gráfico podemos ver la incidencia de la población con más de 65 años sobre la totalidad de la población residente en algunos de los principales países de la Unión Europea en los años 1990 y 2005.

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En general notamos como la incidencia del las personas mayores ha aumentado en casi todos los países analizados. Todos estos datos tienen que ser utilizados para que podamos poner en evidencia los cambios, las novedades y las relaciones que una sociedad que envejece puede ofrecer . 

Muy importante es definir el concepto de mayores con los que quiero trabajar; hay muchísimos estudios sociológicos sobre esta etapa de la vida y sobre las relaciones posibles entre medios de comunicación y vejez. Muchos intentan analizar los cambios, a nivel sociológico que este envejecimiento demográfico crea (ej. como personas de diferente edad, niños, adolescentes y adultos,  consideran los ancianos, como la tecnología y el Internet utilizan las palabras vejez, ancianidad, mayores, …).

En general entendemos a los ancianos como parte de la población no activa, al estimarse la edad laboral en España en sesenta y cinco años (aunque en proceso de revisión); son las personas que dejan de tener relación directa y legal con el trabajo, por ese motivo la ancianidad se relaciona muchas veces a la jubilación.

Debemos tener en cuenta que la “idea” de los ancianos ha cambiado mucho en la historia porque, junto a otras cosas, las formas de vida se han evolucionado por ejemplo a nivel tecnológico pero también moral, social, cultural. 

Antes la vejez era entendida como un sinónimo de sabiduría, respeto, los ancianos se consideraban como un punto de referencia en la sociedad del pasado; hoy los mayores son los “nuevos excluidos” porque todo está relacionado con la idea de aportación positiva a nivel laboral: los ancianos ahora se consideran negativamente, porque son sinónimo de dependencia, incapacidad e exclusión; ellos desarrollan un papel social secundario, mientras que la jubilación debería ser entendida como un servicio a los demás.

Concentrando la atención sobre las nuevas tecnologías, podemos decir que la televisión es el medio de comunicación de masas más difundido entre los mayores.

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En este gráfico se puede constatar el elevado numero de aparatos televisivo para cada 100 personas en algunos de los países de la Unión Europea: parece que en España encontramos el número menor con 30 aparatos cada 100 persona y en el Reino Unido el más elevado.

Con la palabra ageism en 1969 Butler querría referirse al miedo al rechazo y a la devaluación que tienen los ancianos de la etapa moderna, y esto se une muy bien al concepto de ancianos que estoy analizando. La idea base de la mayoría de los estudios que he analizado es que en la televisión no hay espacio para las personas que tienen una edad con la que ya no se consideran jóvenes. En una investigación hecha por Anna Freixas en 1998 se afirma que en una semana de análisis en los principales canales televisivos, solo por el 5,85% salen imágenes que contienen personas no jóvenes  A esto se debe añadir las diferencias entre hombres y mujeres. Voy a reproducir aquí algunos datos que me han parecido bastante interesantes de esta investigación.

Imágenes en las que aparecen personas con más de 50 años 

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Lo que podemos estropear de este esquema es una clara ocultación de las personas mayores en la televisión que, come ya había dicho antes, comparen en un número desproporcionadamente bajo en los medios, pero el hecho que me llama la atención es que las mujeres son mucho menos consideradas que los hombres: ellas comparen en número menor, se estima la diferencia en un 5%, y también el tiempo de permanencia en un anuncio es reducido; esto produce una desvalorización de la figura femenina.

Además la investigación realizada por Anna Freixas aporta las ideas que en los anuncios televisivos se pueden ver grandes prejuicios estéticos que perpetúan el doble estándar del envejecimiento según lo cual mientras los hombres maduran, las mujeres envejecen: existe la idea de que una mujer mayor es considerada como “algo sin interés”, que ha perdido su valor, mientras que los hombres parecen recuperar parte de sus atractivo por el hecho de ser más maduros y tener más experiencia a nivel laboral y no solo.

Lo que podemos añadir es que la televisión marca limites de edad y sexo muy estrechos que no refleja la realidad de una población activa y abierta a nuevas formas de vida; esto se relaciona con el hecho de que las personas mayores que transcurren la mayoría del tiempo en compañía de la televisión y que no tienen relación con otras personas, crean su propria imagen a partir de las informaciones que perciben en los medios de comunicación masivos: lo que se representa es una distorsión de la realidad y para nada los refleja.

La convicción más general que la sociedad y la  televisión tienen de los ancianos está directamente relacionada con la idea de perdida de capacidades y sobre todo cualidades, concentrando la atención en el nivel físico.

En el gráfico que sigue se puede ver que muchísimos hombres tienen canas contra solo un 40% de las mujeres; al opuesto ninguna mujer tiene calvicies mientras que un 18% de los hombres las tienen y una enorme diferencia está en el pelo teñido. Las arrugas son principalmente característica de las mujeres, esto porque por lo general la edad de los hombres que aparecen en la televisión es menor de la de las hembras. Por las características del peso y de la imagen desaliñada se puede notar que son bastante parecidas en los dos sexos.

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Todo esto en general nos permite remachar el concepto de enorme diferencia que existe entre hombres y mujeres representados en la televisión.

Lo que querría recordar es que muchas veces las personas mayores que encontramos en las imágenes televisivas son simplemente apariciones “comparsas” y que no tienen ningún rol especifico sino sencillamente el de cumplir la función de “acompañantes”.

A todos estos campos de análisis se podrían añadir además estudios sobre otras características como la de defectos de la ancianidad, positividad y negatividad representada por los ancianos.

Conclusión

Esta es la idea que he encontrado en todos los estudios sociológicos actuales sobre esta tapa de la vida; lo que podemos reasumir es que la difusión muy rápida de las nuevas tecnologías  y en este caso de la televisión, ha podido generar nuevas formas de marginación y aislamiento. Además la cultura de gestión de las empresas en este sector ha invertido muchísimo sobre un mercado de consumidores con características “juveniles”, se favorecen imágenes de hermosura, eficiencia y productividad.

Debemos tener en cuenta el hecho, bajo mi opinión muy peligroso, de que todas estas imágenes crean en los ancianos un miedo a la vejez, a envejecer  miedo a la inutilidad, al rechazo y a la muerte. Deberíamos, todos, considerar la vejez como una nueva  etapa de la vida, positiva, algo que puede enriquecer los mismos ancianos y los jóvenes con la posibilidad de aprender de las suyas experiencias.

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3 comentarios

  1. Cristina García Estévez · · Responder

    Me parece muy interesante que hayas tratado este tema, está claro que los medios de comunicación distorsionan y ofrecen unas ideas concretas.
    Sí que es cierto, que los anuncios evocan idea de dependencia e inutilidad como si llegar a esa edad supone una pérdida de facultades integra, y en algunos casos sí que puede pasar pero no es algo que se pueda extrapolar al 100% de la población envejecida.
    Respecto a los anuncios, estos siempre muestran una imagen de la mujer que marca los roles de los que la sociedad se está intentando deshacer. Haciendo referencia al tema de la apariencia física entre ambos sexos, un elevado porcentaje de anuncios muestran a mujeres anunciando cremas para las arrugas, crema para las patas de gallo, reafirmantes, tintes… mientras que los hombres solamente aparecen en anuncios de tintes o productos para evitar la caída del pelo. La publicidad muestra preocupaciones y calan dentro de la población y de manera implícita se tiende a comprar todo lo posible para llegar a la vejez con el mejor cutis, cuerpo y pelo.

  2. Antonio Liebana · · Responder

    Es muy interesante el estudio de la imagen mediática de la vejez, además de estereotipar los roles de género, componen una imagen de la tercera edad negativa. Socialmente los ancianos han pasado de representar autoridad a ser una carga para las familias nucleares. La televisión y la publicidad estigmatizan la vejez, sobre todo a la mujer. Sin embargo, algunas personas se ocupan de reivindicar la falsa lectura mediática de la vejez, al respecto me gustaría mencionar la película “arrugas” de Ignacio Ferreras, una reivindicación a una lectura positiva de la vejez, a la que no se le puede tachar de inservible y pasiva.

  3. Alicia García · · Responder

    Es curioso como los occidentales, a pesar de vivir en sociedades envejecidas, tienden a ignorar a los ancianos, reduciendo sus apariciones en los medios al mínimo.
    No obstante, lo lógico será que esto cambie con el paso del tiempo, cuando la mayoría de los consumidores con más poder adquisitivo sean ancianos. Entonces se convertirán en una audiencia a satisfacer que sí que se verá reflejada en la televisión y el resto de medios. Esto puede compararse con la imagen de los negros en el cine. Al principio las audiencias estaban conformadas por blancos pero tras la consecución de los derechos civiles los negros comenzaron a ser parte de esas audiencias y ya no querían ver a actores negros haciendo sólo de criados o de niñeras, querían sus propias historias y el tiempo ha terminado por dárselas.

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